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Metodo: Quitar el tallo y las hojas duras externas de las alcachofas. Cortar cada
alcachofa en dos mitades, a lo largo, frotarlas con medio limón y echarlas en una cazuela
con agua hirviendo. Bajar el fuego para que se cuezan lentamente. Cuando estén bien
tiernas, transcurridos 30 ó 45 minutos, sacarlas de la cazuela y escurrirlas bien. Una
vez escurridas, pasarlas por harina, batir los huevos como para tortilla y, después de
enharinarlas, rebozar las alcachofas con el huevo. Calentar abundante aceite en una
sartén y cuando esté listo, freír las alcachofas. Una vez fritas, dejar que suelten
algo de aceite.
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