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Metodo: Mezclar harina, 1.5 cucharaditas de café de sal fina y unas vueltas de
molinillo de pimienta negra en un plato.
Trocear el conejo o hacedlo cortar por vuestra carnicera.
Poner un poco de aceite en una sartén (el conejo no deberá nadar en el aceite cuando
se fría!) y cuando esté caliente pasar las presas de conejo
por la harina y hacerlo dorar en el aceite en tandas sucesivas. Reservar los trozos
sobre papel absorbente.
Tirar el restante de aceite pues tendrá restos de harina quemada, limpiar el fondo de
la sartén con papel de cocina y volver a poner un chorrito de aceite y una nuez de
mantequilla. Glasear la chalota picada y cuando esté translúcida apagar con el vino y el
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