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Metodo: Pidamos al pescadero que desescame, descabece y desespine las sardinas (los
amables suelen hacerlo : si no, hagámoslo nosotros). Lavémoslas y sequémoslas.
Quitémoslas la cola. (NOTA : a estas alturas el lector debe haber percibido el deliberado
"laísmo", que denota mi origen madrileño, como el de Cervantes, el de Queved |